Es posible está teoría, que opinan
Hallazgos en campos tan dispares como la genética, la
biología, la bioquímica o la astrofísica apuntan hacia una evidencia
desestabilizadora:
Que una inteligencia no humana –quizá una civilización
alienígena, como sostienen aclamados científicos– fabricó de modo artificial el
ADN terrestre, ensamblando determinados elementos por medio de ingeniería
genética y codificando en el mismo la información necesaria para el surgimiento
de la vida en nuestro planeta.
Esta tesis ha sido y es defendida por investigadores de
primer nivel, como el propio descubridor de la estructura del ADN y Premio
Nobel de Medicina por dicho hallazgo,
Francis Crick (1916-2004) el bioquímico británico,
descubridor junto a James Watson de la estructura del ADN, afirmó la existencia
de una fabricación programada:
Que en sus orígenes nuestra especie fue creada por una súper
civilización galáctica.
EN 1953, los biólogos James D. Watson y Francis Crick
hicieron uno de los grandes hallazgos de la humanidad:
Descubrieron la estructura del ADN en forma de doble hélice,
lo que complicaba mucho más la explicación de que la vida había nacido en la
Tierra de forma casual.
Por su logro, Watson
y Crick recibieron el Premio Nobel de Medicina en 1962, convirtiéndose por
derecho propio en dos de los científicos más influyentes del siglo XX.
Las moléculas de ADN –ácido desoxirribonucleico– se
constituyen en forma de dos sartas retorcidas, conectadas mediante una serie
de, aros, formados por cuatro compuestos orgánicos
enormemente complejos, los cuales se pueden combinar por
pares en infinitas secuencias y quedan, sujetos, mediante compuestos de azúcar
alternados con fosfatos.
En definitiva, un
trabajo de, ingeniería, de una complejidad apabullante, del que todavía
desconocemos prácticamente todo, a pesar de que los científicos involucrados en
el llamado Proyecto Genoma
Humano lograron identificar y cartografiar los
aproximadamente 20.000-25.000 genes por los que está constituido cualquier ser
humano.
De momento, sólo
tenemos nuestro, mapa genético, pero siquiera hemos empezado a decodificarlo.
El Proyecto Genoma Humano, dotado con un presupuesto 280.000
millones de dólares, se puso en marcha en 1990, bajo los auspicios del
Departamento de Energía y los Institutos Nacionales de la Salud de EE UU.
James Watson,
codescubridor de la estructura del ADN junto a Francis Crick, fue el director
de esta magna iniciativa científica, recibiendo numerosos reconocimientos por
ello.
Watson y Crick
manifestaron en sus apariciones públicas la consternación que les causaba la
complejidad del funcionamiento de nuestro código genético.
El primero se mostró mucho más cauto en sus declaraciones,
pero Francis Crick siempre se caracterizó por dar a conocer sus opiniones de
una forma clara y rotunda, sin medias tintas ni ambigüedades.
Por ello, pocos se sorprendieron cuando en 1973 publicó un
artículo con el laureado químico Leslie Orgel en la revista, Icarus, (vol. 19).
En dicho trabajo
defendía una teoría que ya conocían muchos de sus compañeros científicos:
Que la vida en nuestro planeta había sido inseminada, por la
actividad deliberada de una civilización extraterrestre.
Francis Crick era consciente –al igual que muchos otros
genetistas– de que la estructura del ADN en forma de doble hélice parecía haber
surgido de la nada, pues no se habían encontrado
pasos intermedios previos a su formación.
Por tanto, dedujo que
la única posibilidad es que hubiera llegado a nuestro planeta ya conformada.
La probabilidad de que organismos vivos extraterrestres,
aterrizaran, en nuestro planeta a bordo de un meteorito o por esporas empujadas
a nuestro mundo a causa de la presión ejercida por la radiación de una estrella
–tal como defiende la hipótesis de la panspermia–, es prácticamente nula según
Crick, pues ningún organismo vivo resistiría a los rigores de tal viaje
espacial.
Orgel y Crick escribieron en Icarus:
Como alternativa a esta teoría propia del siglo XIX –la
panspermia–, nosotros consideramos la, panspermia dirigida, la teoría que
concibe que los organismos vivos fueron deliberadamente transmitidos a la
Tierra por seres inteligentes de otro planeta.
Francis Crick, codescubridor de la estructura del ADN,
estaba convencido de que la primera
célula llegó a la Tierra a bordo de una nave extraterrestre.

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